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ESTRATEGIA BASICA, TÁCTICA ELEMENTAL

“Detectar el punto flaco del contrario y superar el propio”

Distinguir entre Estrategia y Táctica

Estrategia: dirección del plan de juego de forma que imponga al oponente el espacio, el tiempo y las condiciones más favorables a nuestros propósitos.

Táctica: arte de desarrollar la estrategia concebida en contacto real con el oponente; es decir, el procedimiento calculado para obtener los puntos. 

Nuestros golpes, temperamento, condiciones físicas e inteligencia constituyen todos juntos y reunidos el “plan de juego” y el oponente representa el obstáculo principal para cumplimentarlo tal fuera concebido.

Estrategia: arte de dirigir las acciones inherentes al juego -los games de servicio y los de devolución.

Táctica: arte que enseña a poner en orden las cosas; conjunto de reglas para la instrucción y para la ejecución de las acciones inherentes al juego; habilidad y disimulo para conseguir un fin; arte que enseña la posición, defensa o ataque de acuerdo a los recursos disponibles.

Las tácticas son los métodos que se adoptan para procurar el cumplimiento de los objetivos estratégicos.

Cuando se esta nervioso es muy fácil tratar de salir del paso con golpes que no permiten demasiado tiempo para una laboriosa reflexión y contentarse con los objetivos que el juego nos depare, en lugar de querer imponer nuestro propio ritmo y objetivos.

Solo un puñado de jugadores de tenis piensan con hondura sobre el juego.

Quienes reflexionan con criterio evolutivo, mantienen sus destacados lugares, por lo que bien vale la pena llegar a ser un experto en estrategia y en táctica.

 

Relación táctica-temperamento

Las estrategias y las tácticas adoptadas deben estar relacionadas con las propias aptitudes y temperamento.       

Las diferencias físicas son obvias, mientras que los temperamentos suelen permanecer escondidos bajo la superficie. Yacen tan profundos que posiblemente ningún tenista conoce su propio carácter, más no sea superficialmente.
Temperamentalmente, la Humanidad esta dividida en tres tipos principales: el emprendedor; el flemático y el impaciente.

La iniciativa y la audacia engendran iniciativa y audacia –pues estas cualidades propenden a ser auto-generadoras y a perpetuarse por sí mismas. Por seguro que son susceptibles de expansión.
Una actitud defensiva es, a la postre, degradante e inhibidora. Sobresalir como jugador defensivo exige una enorme auto-disciplina. El test solo puede hacerse en circunstancias criticas. ¿Cómo reacciono en semejantes situaciones?.

Todos nosotros conocemos o hemos visto personas que, automáticamente, se colocan en la vanguardia de cualquier situación.
En una cancha de tenis hay algunos que parecen triunfar por que están en su derecho; establecen y mantienen una ascendencia tal en el “orden del juego” que parece imponerse fatalmente al final, independientemente de cuan lejos se encuentran de ello al comienzo (ejemplo: Boris Becker). Los hombres son seres de voluntad libre. No hay nada inmutable o eterno sobre su propio lugar en aquel “orden del juego”: cualquier tenista puede adelantar en el mismo siempre que se lo proponga.   

Cada pensamiento, cada acción, cada momento invertido en el entrenamiento y en la practica de nuestro amado deporte debe estar repleto de deliberación y determinación.

“Intento ser mejor jugador después de este golpe que antes”. En partidos de competición existen dos estímulos gemelos: un adversario a quien derrotar y un premio para ganar. Es fácil en este caso obrar con determinación, deliberadamente.

En el entrenamiento hay que valerse por sí mismo. Es cuando un campeón en estado embrionario se da a conocer. No hay que malgastar ni un momento. El tiempo es tan valioso como el oro. Esencialmente, se trata de una sesión de preparación física; el campeón una y otra vez se afana por encima y más allá del dolor físico inmediato hasta que este dolor deviene casi irreal.

Los introvertidos naturales se desenvuelven mejor que los extrovertidos a la hora de salvar las barreras del sufrimiento durante los entrenamientos y los ejercicios. La aplicación mejora a largo plazo la aptitud de cada uno para resistir las presiones mentales y el dolor físico; asimismo, los extrovertidos avanzan por la senda de la introversión.

Hay que mentalizarse siempre para hacer el entrenamiento más duro que el propio partido. Al  programar las sesiones de entrenamiento y los ejercicios hay que ser inflexible con los propios puntos flacos y calcular despiadadamente la adopción de sistemas para enmendarlos.

Es importante contar con un juez exigente: uno mismo. Es vital que cada vez que nos entreguemos a la tarea lo hagamos sin reservas, dispuestos a salvar todos los obstáculos y superar los aparentes límites de nuestra velocidad y de nuestra resistencia. 

El campeón persevera infatigablemente, inaccesible al desaliento. No ahorra esfuerzos, insiste en la cantidad, pero, por encima de todo, persigue la calidad.

 

Entrenamiento intensivo: necesidad de una perspectiva a largo plazo 

Los ingleses engloban los golpes en dos categorías generales: “Forehand”, todos aquellos conectados con la palma de la mano mirando al oponente en el instante del contacto pelota-raqueta, y “Backhand”, todos los demás de la gama del revés, en los que el dorso de la mano mira al contrario en el momento del contacto. En definitiva, el drive es un golpe más dentro de la gama “Forehand” y el jugador que recibe pelotas por este lado (esto es, a su derecha si es diestro, y a su izquierda si es zurdo) no tiene forzosamente que devolverlas con un drive; puede hacerlo con un drop-shot, un globo, etc.
Más vale pecar de revolucionarios que perpetuar un error.

Al pensar en un movimiento contraemos los músculos consiguiendo que aquella mecánica sea cada vez más eficiente, pero, transcurrido un intervalo de tiempo, la mente cae en un estado de “ sueño en vigilia” donde se pierde el autentico control mental. De este modo, el sujeto propende a practicar y, consecuentemente, a “acuñar” el movimiento falso y no el correcto. El reposo impide este fenómeno.

 

Motivación

El rendimiento es producto del habito, la voluntad y la iniciativa. La voluntad es fruto de muchos factores, entre las cuales la motivación figura en lugar destacado. Si la motivación es intensa (nadar o ahogarse!), la extensión de tiempo en que alguien puede eficazmente continuar una serie de operaciones es considerablemente más prolongada que cuando la motivación es débil.

Porcentajes de aciertos o de errores: ejemplo de Jack Kramer     

Jugar los porcentajes”:

Debemos desarrollar, poco a poco, una mente calculadora pero hay momentos, en el tenis competitivo, donde el calculo va subordinado a la intrepidez y a la osadía. Momentos en que deben arrojarse por la borda todos los conocimientos previos y jugarlo todo a una sola carta, prácticamente a ciegas sobre una jugada o un golpe. Semejantes situaciones reclaman despojarse por completo de inhibiciones. “La fortuna favorece a los audaces”, “todos nos fabricamos nuestra propia suerte” (ejemplo: Alejandro Magno). Son momentos en que el animo y la audacia cuentan bastante más que “jugar los porcentajes”. Debe aprenderse a reconocerlos y jugárselo todo a una sola carta, sin reservas. 

Podemos dar facilidades a un oponente astuto que sepa leer nuestras intenciones. La sorpresa es factor importante en las buenas tácticas, puesto que desacelera siempre el tiempo de reacción -el reflejo de un adversario. El habito de entrenamiento hace a los músculos más eficientes en la ejecución de sus especiales deberes; operan automáticamente -los movimientos devienen más reflejos. La sorpresa impone cambios, entraña aprender nuevas replicas, olvidar las antiguas.

La mente trabaja velozmente, en efecto, pero no de forma infinitamente rápida. Si un jugador gana una décima de segundo en llegar a la red esto puede representar un metro o más de cobertura, más de la diferencia que media entre una volea avasalladora y un passing-shot malogrado.           
Resulta conveniente emplear los golpes de mayor confianza para poder responder exitosamente en cada momento critico; reducir al mínimo las probabilidades de fallar tales golpes en estos destacados momentos.
“Aprendamos a pensar por nuestra cuenta, tendiendo a jugar siempre de tal modo la pelota o a posicionarnos de tal manera, que aumenten las probabilidades de acreditarnos puntos disminuyendo los del contrario” (Jack Kramer).

 

Cambios de juego

“No cambie jamás su juego si va ganando!”. Esta es una verdad relativa. Todo jugador de calibre similar al nuestro, mejorara su juego o cambiara de estrategia si intuye amenazante la derrota. 

“Cuando se juegue contra un adversario de calidad similar, habrá que estar atento para intensificar una estrategia concreta o cambiarla por completo (ejemplo: ofensiva – contraofensiva) y encauzar la serie de tácticas generadas como consecuencia (ejemplo: tipos de “grips” para las voleas o para los golpes de base) de manera esforzarnos inteligentemente en pos del triunfo”.

No se puede legislar sobre el infinito número de situaciones que surgen en un partido de tenis. Las únicas generalizaciones que tienen valor son estudiar tenis y tener la mente despejada en todas las ocasiones para rehuir la inflexibilidad. Es bueno ser técnicamente versado de forma se pueda superar, en cuanto habilidad, al oponente, pero contribuye inmediatamente al placer y al rendimiento llegar a dominarle mentalmente, y poder o saber adivinar su pensamiento.

No esperarlo todo de la Estrategia 

La elección de estrategias acertadas y el empleo de buenas tácticas resulta esencial para lograr el éxito tenistico, pero las mismas no son siempre y fatalmente absolutas; se presentarán tantos, games y, tal vez, sets en que el juego tácticamente correcto puede que engendre tropiezos. La misma secuencia repetida “ad nauseum” -hasta el aburrimiento-, pierde su elemento de sorpresa y, por consiguiente, gran parte de su valor.Las tácticas son una herramienta de la que no se puede prescindir. Con la reflexión, el estudio y la competencia como acervo tenistico fundamental, la aptitud para discernir cuándo hacer, o cuándo no hacer esto, lo otro o lo de más allá debería constantemente acrecentarse, y con esto la pericia en el empleo de los recursos técnicos con el máximo provecho. “Hay que aprender a ganar más encuentros de los que se ganan ahora”.        

 

“Tácticas que permiten vencer contra todo pronóstico”

Necesidad de facultades mentales

El éxito tenistico es fruto de la técnica en un 25% y en un 75% de las facultades mentales. Estas facultades mentales son especialmente vitales en el planteamiento y en el mantenimiento de esquemas estratégicos y, consecuentemente, tácticos.

Cuando se esta a un paso de la derrota no sirve de nada esperar a que el contrario cometa un error. Más conveniente será tener ánimo suficiente para obligarle a modificar sustancialmente su eficaz oposición.

El aspecto más menospreciado de la preparación competitiva es la estratégico/táctica. Son muchos los que están convencidos de que no es posible –ni siquiera juicioso- enseñar a un tenista (sobretodo, amateur) a pensar, por temor a que el mismo hecho de pensar inhiba la potencia y la espontaneidad de sus golpes. Aquellos que creen en el valor del golpe correcto, o secuencias de golpes en el momento preciso, o bien son demasiados audaces en su pensamiento o carecen de la necesaria experiencia para asesorar en esta importante faceta para la resolución de los partidos.
Existe, también, una natural falta de iniciativa por parte del 99% de los jugadores en aplicar sus plenas facultades de concentración a las tareas de emplear los puntos fuertes propios para explotar los puntos flojos o tendencias débiles de los oponentes, sin perjuicio de proteger, simultáneamente, sus propios puntos flojos contra un ataque demoledor.

 

Necesidad de habilidad técnica

Todos los planes estratégico/tácticos requieren un alto grado de habilidad técnica. La correcta canalización de la aptitud técnica permite convertir una anterior o anteriores derrotas en lucidas victorias. En este sentido, la adecuada canalización técnica se logra a través de esquemas estratégico/tácticos severamente seleccionados de acuerdo, particularmente, a nuestras habilidades inherentes al servicio y a la devolución, privilegiando a los golpes de base (fore-hand/back-hand) si sobre superficies lentas competimos más frecuentemente.

Las tácticas, sin embargo, podrían ser planteadas gracias, tan solo, a que se registre disponible un buen grado de información detallada sobre el oponente.
Por esta razón, recomendaría encarecidamente a todo jugador ambicioso llevar al día un cuaderno de notas o un sistema de fichas, en donde poder anotar toda posible información sobre los jugadores oponentes. Es decir, no limitarse a la observación personal de cada jugador. Los comentarios con otros jugadores, mientras presencian los encuentros, promoverán un caudal de ideas que, de otro modo, quedarían inéditas.

No menos que mantener el cuaderno de notas al día, habría que dedicar mucho tiempo a practicar golpes sobre la cancha y a pensar con orden. La mayoría de los jugadores piensan sólo hacia donde lanzarán el próximo golpe, pero, al igual que un jugador de billar juega siempre para dejar sus bolas bien colocadas en función de “tacadas” sucesivas, así el jugador de tenis debería jugar teniendo presente, al dar el golpe, en los dos o tres que se sucederán.
La mayoría de las veces la habilidad técnica es tan superior o tan inferior entre ciertos competidores que el resultado exhibe una lógica aplastante. Sin embargo, los esquemas practicados hoy o mañana pueden cobrarse efectivamente al cabo de un año, de modo que, incluso cuando se gana –o se pierde- queda el “pensar” compensado con creces.

 

Se juega mejor cuando se va perdiendo      

Es más fácil jugar bien cuando se esta perdiendo que cuando se va ganando, pues la determinación de lucha hasta el final irá acompañada de la mejor clase de actitud mental. El antiguo adagio decía: “Nunca cambies la modalidad del juego que te permite ir ganando”. Será mucho mejor, en semejante situación, “intensificar ligeramente el juego que nos conduce al triunfo”. Hay que prepararse a correr un poco más rápido y a distancias bastante más largas. Nunca impactemos demasiado fuerte a causa del desespero o del miedo. Hay que indicarle a la pelota lo que tiene que hacer y no consentir que sea ella la que nos imponga su dictado en la colocación o el ritmo. Tratemos cada pelota según sus meritos y persigamos ganar el primer punto, luego el segundo y, a continuación, el tercero. Debe temerse la recuperación del contrario en el juego, e ir, aún con más ganas, por el cuarto punto.
No debemos perder de vista al oponente. Hacerle trabajar como un esclavo en cada juego y no cederle puntos gratuitos. Hará falta suficiente resistencia física y mental de manera procurar que sea él quien primero se rinda.
Habrá que aprovechar los games de su servicio para quebrar su confianza, pues, sin duda alguna, se dispondrá de escasas oportunidades para ello.

 

Análisis del adversario: consejos de Allen Fox

Siempre constituye una ayuda positiva conocer cómo se siente el oponente y no es preciso ser un consumado psicólogo para que diagnosticar los síntomas.

“No soy un psicólogo en ejercicio, así que no he tenido ocasión de estudiar a fondo los procesos de la mente humana, pero he leído bastante y he seguido los suficientes cursos para procurarme una cierta visión del tema –posiblemente más que la media de las personas- y disfruto observando a mi oponente para comprobar cómo se desenvuelve, y saber qué es lo que esta pensando, adivinar lo que le preocupa, etc. –en resumen, qué problema psicológico esta atravesando-, mas allá de que no sea un asunto crucial.
Generalmente, no hay nada que hacer, más no sea, tal vez, probar de jugar con mayor ahínco y voluntad de victoria.
Todo jugador delata señales que indican que esta al borde de su resistencia. Depende de cada jugador en particular. Algunos humillan la cabeza y arrastran los pies, sus golpes pierden profundidad -este es el momento en que hay que arrollarlos!.
Esto puede hacerse de diferentes modos. Algunos jugadores comienzan a golpear con triple fuerza de la de antes cuando están nerviosos y al borde de la irritación -es fácil intuir esto!. Si el oponente se comporta de este modo, ajusto mi juego al tenor de los síntomas, por que trato de adaptarlo al cariz que toma el partido.
Me gusta oír a los jugadores que hablan solos, aunque esto depende del jugador de quien se trate. A veces, contribuye a su concentración hablar un poco para sí. Se esta tan solitario en la cancha que resulta muy ameno algo que decir.
Determinados jugadores, cuando llevan ventaja, son rápidos en el juego, rápidos en cambiar de lado, prontos a recoger las pelotas. Cuando están desanimados, adoptan un aire cansino.
Lo que hay que hacer cuando se observan estos síntomas dependerá del juego propio y del oponente. Será bueno emplear ciertos servicios (c/efectos variados) cuando se nota que el otro esta desanimado. Por ejemplo, en mi caso, encuentro conveniente servir ancho el fore-hand (c/slice-spin). Es un golpe que a quien resta obliga apresurarse para devolver; le obliga a actuar con rapidez, y a saltar y golpear con mucha fuerza de muñeca. Si se esta desanimado, la tendencia será a moverse con parsimonia, mostrarse torpe y blando.
Generalmente, hay que atacar cuando se nota que el contrario se debilita, pero lo más importante que persigo cuando esto sucede es afianzar mi propio juego. Trato de no dar facilidades al contrario. Si esta desalentado pero, a pesar de todo, me envía una pelota al rincón con relativa fuerza, no pruebo un passing-shot a lo largo de la línea lateral con solo 1% de probabilidades de acertar, sino que lanzo un golpe alto y le dejo que piense que podra devolverlo con un smash.
No hay que facilitar el camino al contrario cuando este desalentado, por que se puede perder un puñado de games sólo como consecuencia de no tener esto en cuenta”.

 
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