EL ARTE DE JUGAR SINGLES: Caracteres generales
Sutileza y potencia
En los partidos de Singles existen varios sistemas para desbordar a un oponente:
- Se puede servir con tanta velocidad y precisión que aquel nunca devuelve una pelota; entonces, eventualmente, se quiebra su servicio y se gana el set;
- Se pega tan fuerte y tan duro que se desborda en cada golpe;
- Se puede rematar de volea con tanta eficacia y exactitud, cubriendo además tal espacio en la cancha, que el contrario jamás toque la pelota, fuera de su alcance;
- El control del efecto y la colocación puede ser tan elevado que se puede desplazar al oponente como una marioneta hasta que comete un error o deja una amplia brecha en la que cabe lanzar un golpe decisivo sin el menor riesgo;
- Se puede devolver la pelota tan obstinadamente y con tales variaciones de ritmo, profundidad y efecto que el oponente incurra constantemente en errores.
A decir verdad, se puede alternar varios de tales sistemas, de forma tan astuta que el contrario este siempre en vilo y no sepa nunca a qué atenerse.
La cancha como factor de juego
El tipo de superficie sobre la que se juega es un factor determinante. Sobre polvo de ladrillo, superficie predilecta para los tenistas amateurs latinoamericanos, el pique de la pelota es alto y lento, de modo que la defensa resulta más eficaz que sobre otras superficies (césped, cemento, carpeta sintética).
Juego agresivo
¿Qué es la “agresividad”?. No significa pegar a todos golpes sobre el terreno de juego, volea o servicio con toda la energía de nuestra potencia.
La “iniciativa” es más importante al atacar que la potencia, aún cuando en las fases ultimas de un partido reñido, la potencia propende a ser un aliado mas de fiar que la precisión. Todo presunto campeón debería tratar de desarrollar un golpe demoledor en su repertorio para su prudente uso en todas las ocasiones y para explotación especial en momentos de crisis.
Regla general del Singles: 2 de cada 3 tantos se ganan gracias a fallos del contrario.
Tres axiomas especiales
- “Los puntos se ganan una vez que la pelota pica dos veces en el campo contrario”;
- “El objetivo principal y primario del juego es pasar la pelota sobre la red”;
- “Cada pelota debe ser impactada según sus meritos”.
Máxima concentración
Cómo se ganan los puntos, los games, los sets y los partidos?. Algunos, tal vez, con golpes fulminantes y demoledores, pero, la mayoría, cometiendo menos errores, especialmente en los tantos clave, que el oponente. Para evitar errores hay que aplicar la máxima concentración posible al golpe que estamos ejecutando.
Tal vez a la misma técnica del golpe, por mas que las técnicas deberían ser automáticas cuando llega el momento de enfrascarse regularmente en la competencia.
“Tratemos todas y cada una de las pelotas según sus meritos”, pues esto nos mantendrá plenamente ocupados durante la fase previa a la ejecución del plan estratégico básico.
Si nos ceñimos fielmente a esta política, la concentración sobre el golpe de turno hará que captemos inmediatamente el mensaje.
El discernimiento basado en la perfecta concentración comenzará a surtir fructíferos efectos. A partir del correcto discernimiento comenzaremos a aprender las secuencias regulares de golpes que caracterizan la competencia amateur.
Los grandes campeones siempre gobiernan la pelota; raramente impactan cuando desciende. Piensan en lo que es más útil y más provechoso, y lo ejecutan.
Desde esta plataforma comenzaremos a pensar secuencialmente y al impactar la pelota tendremos alguna idea sólida sobre los golpes sucesivos.
Cada uno, a su modo, trata de desplazar a su oponente sobre la cancha. Egregios expertos en abrir varias brechas que establecen oportunidades para lograr puntos decisivos en la cuarta, sexta, octava o postrera tentativa durante el fogoso intercambio de golpes.
Inmensa discriminación que emplean al enfrentarse a cada pelota que envían a su oponente. Su laboriosa concentración ha devenido tan habitual que apenas si se dan cuenta de qué actúa sobre ellos.
“Laboriosa concentración”: ideal al que deben aspirar todos los que persiguen perfeccionarse. El experto en concentración laboriosa esta tan sumido en el análisis de los puntos fuertes, tendencias y puntos flacos de su adversario, discurriendo tácticas y métodos para explotarlas y esquematizando en términos generales su victoria, que no hay simplemente la menor probabilidad de que su mente se entregue a divagaciones.
Opción del ritmo correcto dada la situación
La esencia del éxito en los cambios de ritmo, longitud y dirección, es la sutileza. Cualquier cambio desprovisto de sutileza carecerá de uno de sus ingredientes esenciales: la sorpresa.
Los cambios de ángulo son, quizás, más difíciles de discurrir.
En el tenis amateur competitivo márgenes insignificantes deciden el desenlace de partidos decisivos.
Por importantes que las estrategias puedan ser, combinadas con la precisión, tienden a resultar menos dignas de confianza, en momentos críticos, que la potencia sin reservas. Es un hecho psicológico que el peligro galvaniza la glándula suprarrenal en acción –coloquialmente el síndrome “luchar o escapar”- y esto normalmente agudiza los sentidos y acelera las reacciones.
Reacción eficiente
El flujo incrementado de adrenalina resultante del peligro, proporcionará al oponente tenaz un ritmo extra, o más facilidad de movimiento.
Potencia
Toque de muñeca, precisión, variedad y sutileza deben subsistir como armas valiosas, pero incumbe al campeón someter a su albedrío el arma definitiva y decisiva: la potencia.
Ritmo acompasado
Para desarrollar un juego armónico, resultará necesario acompasar juiciosamente el ritmo de un partido.
Habrá encuentros en los que se tendrá la certeza de que se va a perder y otros en los que será enormemente difícil salir derrotado.
Pero, los partidos clave, aquellos que proporcionan el espaldarazo decisivo para la mejora y el avance, son aquellos contra oponentes ligeramente superiores. En partidos de tal naturaleza, habrá que emplear algunas veces cada partícula de habilidad y de esfuerzo para establecer un adelantamiento previo de, pongamos por caso, un par de games. Semejantes ascendencias deberán ser mantenidas después con cada particula de determinación que se posea.
El ganar a oponentes de un calibre similar al nuestro, es predominantemente materia de voluntad y concentración. Habrá que movilizar ambas cosas completamente si queremos hacernos con la victoria.
¿Cuántas veces han visto a un jugador contraer calambres en el entrenamiento o en partidos amistosos?. Nunca los calambres son relativamente frecuentes en las competencias. El esfuerzo físico, si no va asociado a presiones mentales, fatiga sólo ligeramente. Así, si se ha de tirar un set, cerciorémonos de mantener la plena concentración, y, como sea, imponer tantas presiones mentales como se puedan sobre el contrario.
Debemos generar, entrenamiento tras entrenamiento, la capacidad para acudir a todas partes, para devolver pelotas increíbles. Los campeones son temidos por sus adversarios en virtud de su afán por lograr tiros aparentemente imposibles, por devolver la pelota en juego lo mejor que pueden, y por volver a atraparla cuando era fulminada al otro rincón de la cancha.
Perseverancia
Allí esta la pelota, hay que devolverla de un modo u otro y proseguir el intercambio de golpes hasta que uno pierde el tanto. Y no hay otra cosa que hacer!.
Indudablemente, la habilidad para acudir a todos los lugares es algo que acredita a los campeones.
No demos nunca dar una pelota por perdida sin hacer un supremo esfuerzo por alcanzarla. Quedaremos inmediatamente sorprendidos por el gran numero de “imposibilidades” que dejan de serlo.
Ciertamente, la velocidad de reflejos y de piernas es crucial, pero aun es más importante aquella rancia virtud conocida en el lenguaje llano por “corazón”.
No hay que ceder, no hay que rendirse. Habrá que obligarse a correr a toda velocidad. Habrá que eliminar la palabra “basta!” del glosario tenistico. Hay que impactar la pelota con furiosa determinación y con absoluto control mental. Exprimamos la última partícula de energía, aceleremos al límite de nuestras fuerzas y cuando la pelota este a punto de dar un segundo pique, alguna recóndita reserva de energía mental nos permitirá, tal vez, enviar la pelota a través de la cancha, otra vez.
Convirtamos en habito el impactar todas las pelotas, pase lo que pase. Aprendamos a aislar la facultad de pensar de forma que podamos hacerlo a través y por encima de la angustia física y mental, a fin de jugar retornos sagaces y calculados que ofrezcan el mínimo de oportunidades al oponente de turno.
No hay que rendirse jamás. No ceder nunca un punto “barato”. Hacer sudar al contrario cada tanto que se apunte. Ninguna otra actitud llevará a un jugador a la cúspide.
No habrá que deprimirse por los golpes buenos del oponente. Aprendamos de su ejemplo y hagamos nuestros sus golpes y métodos a través de asiduo entrenamiento.
Alcanzar las pelotas es importante sobre cualquier superficie, pero especialmente sobre polvo de ladrillo. Estas, a causa de su composición, resisten la velocidad de la pelota y provocan que pique con bastante más altura que en las canchas rápidas (césped, cemento, carpeta sintética).
Cuanto más rápida sea la superficie, mayor será el premio a obtener con el empleo de la potencia y la agresividad.
Con demasiada frecuencia el ataque es equiparado a la velocidad.
El ataque –tal vez, “iniciativa” resulte una expresión más afortunada- proviene de una actitud positiva de la mente que busca siempre hacer el empleo más efectivo de cada pelota en función de la estrategia básica.
En general, se debe “tratar cada pelota según sus meritos”, no dar ninguna por perdida, no rendirse jamás, manteniéndose siempre alerta y a la espera de la oportunidad más conveniente para acosar y sorprender al oponente.
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