EL ARTE JUGAR SINGLES: Desde la línea de fondo
Objetivos y tácticas
El objetivo fundamental del jugador desde la línea de fondo es superar a sus adversarios a partir de la calidad de su juego en los golpes impactados una vez la pelota pica en su propio campo. Esta calidad puede estar representada por potencia, exactitud, solidez, versatilidad, sutileza o, lo más probable, la mezcla de todas estas virtudes.
Distinguir entre solidez y exactitud o precisión
Solidez: golpear la pelota una y otra vez sin error, pero sin una especial consideración respecto de la profundidad o de la colocación.
Precisión: enviar la pelota, repetidamente, a escasos centímetros del lugar deseado.
Mientras que solidez implica “carencia de error al golpear”, un jugador preciso puede, también, afianzarse con una pizca de solidez.
Como en todas las situaciones tácticas, el objetivo de un jugador sobre la línea de fondo debería ser lanzar sus armas más potentes sobre los puntos débiles del adversario, y nunca permitirle cualquier oportunidad de convertir aquel punto débil en un punto fuerte.
Para hacer esto con efectividad, es vital comprender el porcentaje de probabilidades de impactar la pelota mas allá del alcance del oponente.
Trátese cada impacto según sus meritos y recuérdese que hay un margen de seguridad más considerable por encima de la red de lo que generalmente se supone.
El objetivo principal y primario del juego es “hacer pasar la pelota por encima de la red”. Todas las tácticas deben comenzar con la resolución de no otorgar jamás al oponente un punto gratuito.
Profundidad
“Profundizar con potencia y, si es posible, con arte pero profundizar siempre con potencia”.
La profundidad se obtiene dándole a la pelota todo el “aire” posible.
Ningún jugador puede eliminar absolutamente el peligro de ser atacado, pero tener solidez en la profundidad y alargar lo máximo las pelotas constituye una buena garantía.
Especialmente, reduce los ángulos de tiro que se ofrecen al oponente.
El empleo del efecto “top-spin” abre los ángulos, porque la pelota se achica repentinamente, disminuyendo la distancia entre el golpe y el pique de la pelota. El “top-spin” hace posible la reducción de la distancia entre golpe y pique.
Esto mejora inmediatamente las probabilidades de burlar al oponente. A largo plazo, se le hace correr más lejos y malgastar mayor caudal de energías.
Los “fore-hand” (drives) y los “back-hand” (reves) esquinados no sólo amplifican la cancha del adversario, sino que ensanchan también la propia.
Teoría del “posicionamiento después de ejecutar un golpe esquinado”: calcular mentalmente, y cuanto antes mejor, la apertura del ángulo abierto al contrario y, entonces, moverse hacia su bisectriz.
Hará falta ser especialmente precavido en los puntos clave, por que el síndrome familiar “luchar o huir” superará seguidamente sus momentáneas deficiencias. La inferior situación mental o física del contrario no estará neutralizada por el flujo de adrenalina y retendremos un amplio porcentaje de probabilidades de ganar todo intercambio dado con “sutilezas angulares”.
Intercambio de golpes cruzados
Continuar angulando el juego o romper el intercambio de golpes con uno dirigido a lo largo de la lateral. Por cansancio o por temor, interrumpimos el intercambio de golpes angulados.
Los intercambios cruzados salvan la red a menos de 90 centímetros sobre el borde de la misma; los intercambios a lo largo de la línea lateral salvan la red, los más cerca de su punto más alto tolerado, a 1.10 metros. Estos 20 centímetros son, a menudo, la diferencia entre un error y una continuación del intercambio de golpes.
Es posible dogmatizar acerca del intercambio de golpes cruzados. La carrera resta el peso del cuerpo en la ejecución del golpe, en lugar de hacerlo intervenir. El peso bascula hacia atrás y el balanceo de la raqueta queda desprovisto de una masa considerable. Esto demanda compensación. La mejor manera de lograrla es insistiendo y ampliando la potencia y extensión del movimiento al acompañar la pelota. Utilicemos brazo y raqueta para obligar a la pelota a alejarse de nosotros. Y recordemos los riesgos de dejarla en la red para así dar al tiro la adecuada altitud.
Constantemente, todo intercambio de golpes cruzados entraña una opción entre decidirse por un golpe a lo largo de la línea lateral que se traduce en punto o una devolución contemporizadora. Esta opción se verá afectada por una serie de factores que pueden ser: fortaleza o debilidad técnica, energías, nervios, o paciencia. Y, tal vez, por encima de todo, velocidad de piernas.
Controlar a la pelota y no permitir que nunca la pelota nos controle a nosotros por causa de uno o más de los factores discutidos. Todas las situaciones que se plantean en un partido de características comparables, es, en un 80%, una pugna de fuerza de voluntad y determinación, y, solo en un 20%, de técnica de golpes.
Ejecución del “lob” (globo)
Tanto si son a lo largo de la línea como cruzados sobre el reves, los “lobs” (globos) han de enviarse a la línea de fondo y no pecar de cortos, pues nada alimenta tanto a la confianza de un oponente como una serie de “lobs” cortos que puede rematar con decisión y elegancia. Tan pronto como ejecutemos el “lob”, deslicémonos a nuestro puesto. Demos por supuesto que nuestro “lob” será bueno y no esperemos nunca a ver si lo será antes de recobrar la colocación en la cancha.
Los “lobs” nos dejan tiempo para recobrar la posición central.
Los puntos vitales en los “lobs” defensivos son la altura y la profundidad. Cuanto más alta se envié la pelota, más cerca estará ésta de la perpendicular al acercarse al termino de su descenso. La fuerza de la gravedad irá aumentando crecientemente su velocidad.
Olvidémonos del rematador y pensemos sólo en nuestra propia posición sobre la cancha en relación con la red.
Se dispone de 4 ½ centímetros extra si se lanza el “lob” diagonalmente de una esquina a otra, en lugar de hacerlo recto a lo largo de la cancha.
La sorpresa es la esencia del éxito. Abandonemos toda idea de que el “lob” es meramente un golpe defensivo, y considerémoslo mejor como una valiosa arma de ataque o, si se prefiere, de contraataque respecto a un repertorio de golpes integro.
“Drop-shots” (dejadas)
Los “drop-shots” son más, obviamente, armas de ataque que los “lobs”. Se emplean en situaciones defensivas más a menudo de lo que generalmente se cree, tal vez por que su aspecto defensivo es demasiado sutil para un reconocimiento sencillo.
Es la jugada que persigue colocar la pelota justamente por encima de la red, ya sea para ganar el punto directamente, o bien para forzar al contrario a una carrera a lo largo de la cancha a fin de alcanzar la pelota en la misma red y adoptar con ello una colocación que deje amplias brechas posicionales. La tendencia natural es intentarlo partiendo de una pelota que desciende y a poca distancia del suelo. La pelota es normalmente golpeada desde un punto más bajo del nivel de la red.
Método de Jaroslav Drobny
En lugar de esperar a que la pelota alcanzara la cúspide de su pique, se adelantaba para jugarla justamente durante o antes de este punto álgido de su trayectoria.
Los “drop-shots” son normalmente dirigidos rectos en lugar de cruzar la cancha, dependiendo de lo bueno que el jugador sea y de la movilidad del contrario. Después de ejecutar el “drop-shot” debería moverse unos pocos pasos hacia adelante.
“Drop/shot-lob; drop/shot-lob”: la mejor respuesta a un “drop-shot” depende casi enteramente de la viveza para anticiparlo y de la velocidad en alcanzar la pelota.
Teóricamente, un “drop-shot” de respuesta es probablemente la mejor replica, pero para hacer una buena dejada hará falta, inevitablemente, pegar a la pelota a la altura de la red, poco más o menos, y haber recobrado el equilibrio en el caso supuesto de que se hubiera perdido.
Como los “lobs”, los “drop-shots” pueden ser usados para socavar la energía del contrario. Es la combinación de los esfuerzos físicos y la presión nerviosa lo que deja a los hombres sin resto.
Debe preocuparse en no delatar nunca las dejadas. El golpear a la pelota cuando asciende hace que la “lectura” de los golpes sea más difícil que cuando se permite que aquélla ascienda.
No nos excedamos en el empleo de los “drop-shots”; mas bien hay que desplegarlos como un medio más de explotar geométricamente los 100 m2 de cancha al otro lado de la red.
Desplazamientos a lo largo de la línea de fondo
Todo esto presupone que los adversarios aborrecen golpear la pelota sobre la marcha. Pero no es siempre así. Muchos, especialmente aquellos con un amplio balanceo del brazo, se sienten fastidiados e inseguros cuando la pelota les viene directa al cuerpo. Esto puede ser causa de deficiencias técnicas o, simplemente, porque su habilidad para crear sus propios ángulos es limitada.
Muchos jugadores, especialmente los nerviosos, prefieren que se les haga correr cuando intentan burlar a un rematador en la red; parece casi que el esfuerzo de correr redujera su tensión, permitiéndoles pegar a la pelota con menos inhibiciones.
19 jugadores de cada 20 son más felices corriendo alternativamente “de un lado a otro” de la cancha por la línea de fondo, que girando y teniendo que volver a la postre al lado que acaban de abandonar.
Desplazar a un jugador “arriba y abajo” de la cancha es otro potencial recaudador de tantos fruto de errores.
Ataque sobre los puntos débiles
Cargar el juego sobre un punto débil reclama algo más de sutileza. Teóricamente, un punto débil debería ser pulverizado hasta su destrucción.
Gran parte depende del cariz del punto débil. Será conveniente hacer hincapié en lo que se entiende por atacar un punto débil. No significa, simplemente, enviar la pelota a este punto débil y limitarse a esperar los errores. Atacar implica ensañarse en una debilidad hasta que su propietario este completamente destruido. Si el punto débil es una ineptitud en el jugador para imponer su propia cadencia, entonces muy raramente o nunca digerirá un golpe contundente.
La rutina, por consiguiente, es canalizar la clase de golpe o serie de golpes correctos -¿o incorrectos?- hacia la debilidad y obligar al oponente a realizar algo positivo con su resto.
Algunos jugadores son tan diestros en defender su punto débil, absteniéndose incluso de usarlo de ningún modo, que se esta virtualmente obligado a atacar previamente al punto fuerte con el fin de poner al descubierto el punto débil.
Velocidad optima del “fore-hand”
Se debe averiguar la velocidad optima del propio “fore-hand”. Hay una velocidad por encima de la cual los errores aumentan de modo alarmante mientras que, si se reduce por debajo de la misma, sin duda estos errores ofrecerán alguna disminución. Una vez averiguada esta velocidad optima, persigamos incrementarla con la practica sobre la cancha, tal vez, aplicándonos a golpear la pelota un poco más cerca del lugar donde pica. Es un proceso arduo y prolongado.
No nos excedamos con la potencia. Démosle a la pelota vuelo suficiente. Variemos la cadencia de ambos drives, fraccionadamente, de forma que el contrario caiga en el engaño. No incurramos en el error tan frecuente de golpear la pelota demasiado fuerte cuando esta al borde del desaliento, pues entonces se precipita uno y se pega fuerte con la confianza de terminar el intercambio de golpes. Mantengamos la mente despejada, juguemos un golpe seguro y estemos preparados a dar otros 20 golpes en la misma serie sin desfallecimiento, si es necesario.
Los partidos de tenis se ganan por tenacidad mental, resistiendo al contrario hasta que éste, virtualmente, desfallece por la tensión.
Es la fase del vuelo de la pelota donde verdaderamente debe conectarse el impacto. Las pelotas que han traspasado ya la parte más alta de su pique y están comenzando a descender. “Aprendamos a juzgar con precisión el merito de cada pelota que se impacta y el modo de tratarla mejor; entonces, los intercambios y series de golpes, los puntos, los games, los sets y hasta los partidos, irán precipitándose como fruta madura”.
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