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EL ARTE DE JUGAR SINGLES: Juego de red


Técnicas de subida a la red

La interminable pugna entre rematadores y jugadores desde la línea de fondo comenzó bien pronto en la historia del tenis.

Existen 6 elementos vitales para realizar un juego de red afortunado: audacia, sorpresa, profundidad, velocidad, decisión en la volea y unidad de propósito. Están todos mutuamente relacionados.
No caben medias tintas ni falta de convicción cuando se sube a la red. Se encuentra el jugador en una posición avanzada en donde puede fácilmente ser burlado por un tiro rápido a cada lateral; así que es enteramente un caso de “supervivencia del más apto”.
Un jugador de base ha de enviar sus restos según un plano ascendente; y tiene mucho menos tiempo para ello sobre canchas de polvo de ladrillo.


Colocación en la red

Sobre arcilla hay que ser más paciente hasta crear los momentos apropiados para el ataque a la red. La profundidad, tanto en los servicios como en los restantes golpes, es importante, e, idealmente, nuestro equilibrio debería ser superior al del oponente en cada intento que se efectúe.
El equilibrio esta afectado por la colocación de los pies sobre el suelo y por la propia agilidad.

Tanto si se es ágil como si no, se tendrá propensión a caer en el habitual peligro de temer el “lob”. Esto hará refrenarse parcialmente al jugador, allanando, de este modo, el camino a su oponente para burlarle, pillarle a contrapié, u obligarle a un resto débil, por el procedimiento de enviar la pelota a poca altura y a media velocidad sobre una cualquiera de las líneas laterales.
Apréndase, por consiguiente, a familiarizarse con el “lob”, aprendiendo a ejecutar un poderoso remate por encima de la cabeza como a asimilar adecuado poder de aceleración para correr hacia atrás, equivalente casi a la velocidad para hacerlo hacia adelante.
Al desarrollar el juego de red, en particular, abstengámonos de interrumpir el adelantamiento en el momento en que el contrario golpea la pelota.
La idea de la pausa es afianzar el equilibrio y estar alerta y dispuesto para saltar en cualquier dirección. Pero esto no es acertado.
Deberíamos esforzarnos, a fuerza de velocidad de arranque, en encontrarnos lo más adelantados posible cuando se bascula para saltar en cualquier sentido a impulsos del golpe contrario. Aprender a cambiar de dirección mientras se esta todavía en plena carrera.
Dos pasos mas hacia adelante pueden significar cobrar media docena de puntos extra en un partido; más del margen que existe entre la derrota y la victoria.

 

Se debe contraer un absoluto desprecio por el “lob”. Este desprecio halla su justificación en el convencimiento de que, ocurra lo que ocurra, se puede atrapar la pelota; lo cual reclama una actitud  positiva que ordene “este tanto es para mi”. Una actitud de menosprecio del “lob” y aproximación a la red entraña menos riesgos de lo que puede parecer.

Las voleas desde más cerca de la red proyectan ángulos más abiertos, permitiendo impactar a la pelota por encima de la red y no desde abajo, por lo que harán mucho más decisivo el golpe. Esto, aparte de su aspecto directo en cuanto a puntos acreditados, hace ganar muchos más puntos, al inducir errores en el adversario.
El 60% de los puntos se ganan gracias a errores inducidos!.

La presión es acumulativa; el oponente puede burlarnos fácilmente en el 1er. set, pero encontrara la tarea crecientemente difícil a medida que el partido avance, hasta que al final del ultimo set las probabilidades habrán oscilado enormemente a nuestro favor.
Forjar una perspectiva más audaz y emprendedora del juego, lo cual genera optimismo y la voluntad de lograr el éxito.

Contrasta con la mentalidad inherentemente más segura del hombre que pretende defenderse desde la línea de fondo. Un previo enfoque de seguridad tiende a comprimir y refrenar la personalidad, y este es uno de los peligros del “jugar los porcentajes”. Hay momentos en que no hay más remedio que jugarse a una sola carta todos los recursos tenísticos, y entonces se ven inmensamente premiadas la confianza y la velocidad.

Cuando amenaza el peligro, las cápsulas supra-renales inyectan adrenalina al sistema y esto acelera el tiempo de reacción y el movimiento subsecuente. Así, pues, cuando la técnica y el sentido de la aventura se engarzan, tendremos a un gran jugador.
Deberán madurarse técnicas que hicieran las aproximaciones a la red susceptibles de ganar más puntos, ya sea por merito propio como por error del oponente.
Una vez alcanzada la red incólumes, tendremos que forzar un golpe que proporcione el punto con la volea a partir de una devolución difícil. Puesto que la técnica para cada caso es la misma, necesitamos discutir solamente las subidas a la red.


Devolución de voleas sobre la red

En función de los ángulos, la aproximación más segura es apoyándose en un “fore-hand” al fondo y sobre el centro del campo contrario.

Lo preliminar a toda campaña de red airosa, es descubrir que es lo que el contrario gusta o detesta hacer cuando se lanzan los “passing-shots”.
Inténtese de 4 modos:

  1. Con una aproximación apoyada en un “fore-hand” en profundidad al centro de la línea de fondo del contrario;
  2. Impactando a la pelota de lateral a lateral y avanzando cuando se tenga al oponente en plena carrera;
  3. Obligándole a girar en el transcurso de la serie de golpes, por el recurso de impactar a la pelota; por ejemplo, siguiendo la serie derecha-izquierda, derecha-derecha, apoyada en el golpe que la obligue a regresar al flanco que acaba de abandonar;
  4. Restando el servicio cuando asciende la pelota e impactando potentemente hacia el “back-hand” del contrario o sobre su cuerpo.

Esto revelara cualquier preferencia que el tenga por pegar a la pelota sobre la marcha, o parado, o por golpear cuando corre de un lado a otro o cuando tiene que volverse a media carrera.

Pese a las ideas populares, el “fore-hand” es técnicamente un golpe más difícil que el “back-hand”, y muchos jugadores se desconciertan cuando pegan un “fore-hand”, corren al centro de la línea de fondo y tienen, entonces, que volver para pegar otro “fore-hand”.

Aprenda a desenvolverse con igual comodidad y eficacia volviendo restos procedentes de todas las direcciones: “fore-hand”, “back-hand” o centro de la cancha.
El equilibrio corporal para estos restos no es constante; ni tampoco son los ángulos de juego y de visión. Semejantes debilidades derivan de hábitos contraídos al principio del movimiento.
Es asunto de disciplina mental más que de técnica. Si se carece de disciplina mental, no será posible alcanzar siquiera las ambiciones más modestas.


Secuencias de ataque sobre la red    

El factor más vital en estas cortas secuencias a base de una pelota cruzada, y la siguiente bien profunda al rincón opuesto, es la calidad del 1er. resto cruzado. El margen entre un resto efectivo y susceptible de abrir la cancha, y otro que brinda la iniciativa al oponente en bandeja de plata es muy tenue.


“Drive” de volea

Estas secuencias son particularmente útiles sobre canchas de polvo de ladrillo, especialmente cuando el 2do. golpe es cruzado y en profundidad sobre el “back-hand”, porque una y otra vez el oponente podrá únicamente devolvernos la pelota mansamente, a bastante altura por encima de la red y vagamente en dirección a nuestro “back-hand”. La mayoría de los jugadores ya estarán en la red, ansiosos para la definición.

Una vez hayamos olvidado la necia aureola de dificultad otorgada injustamente a los “drives” de volea, se podrán ejecutar golpes muchos más agresivos que los conectados a pelota “sobre-pique” y desde atrás de la línea de fondo. Se ganara tiempo, al paso que se aumentara el ángulo y la velocidad.

Al jugar de volea, en drive o revés, hay que reducir el ámbito del movimiento impulsor, vigilar cuidadosamente, y golpearla con confianza. No dejar caer al suelo una devolución carente de presión; mucho mejor será contestarla con un “drive” de volea.
Los “drives” de volea han de ser impulsados; no pueden ser ejecutados sin perjuicio de su eficacia como “voleas-drop/shot”, esto es, voleas que meramente se arrastran sobre la red y en las que la pelota cae muerta después de picar. Esta volea, jugada en la red, es muy efectiva cuando el golpe preparatorio ha empujado al oponente detrás de la línea de fondo.

A medida que el partido avanza, el oponente aprende a anticiparse a estas jugadas y reacciona con mayor rapidez.
El voleador deberá percatarse del peligro y pasar a voleas dirigidas al fondo de la cancha, porque la profundidad es el animo más de fiar con que cuenta el voleador.
Las “voleas-drop/shot” son valiosísimas!. Pero son también insidiosas. Manténgalas siempre bajo riguroso control y subordinadas a la profundidad y al ritmo del juego.

Será necesario pensar positivamente, no desanimarse por unos pocos golpes que huyen de su propio alcance, sino proseguir con nuestras subidas a la red usando todavía mayor decisión. Considerar la 1ra. volea como el golpe que debe rematar la serie inapelablemente.

Si se debilita nuestra resolución, inmediatamente el contrario aumenta la presión, llegando a la pelota más pronto y forzándonos a apresurarnos más y más en nuestros “passing-shots”, hasta que finalmente hacemos agua. La muralla ha cedido. Hay que dominar el juego de red y añadirlo al repertorio de golpes de base.
 
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