EL ARTE DE JUGAR SINGLES: Defensa contra el juego de red
Posibilidades
Una exitosa defensa contra el juego de red exige férrea disciplina mental. Su 1ra. regla es no ser nunca presa del pánico. No conceder al contrario una victoria fácil gracias a una serie de errores debidos al miedo;
- La 2da. regla de una defensa afortunada contra los que se abalanzan a la red es vigilar la pelota, olvidar el contrario y aprender a conocer donde están exactamente las líneas, que, recuerden, no se mueven. Lo mejor es no apartar la vista de la pelota, recordar la geometría del lado de la cancha en que jugamos y pensar más que el contrario, concentrándonos sobre la pelota se impactan mucho mejor los golpes, y así, aun cuando el contrario los retorne de volea, las probabilidades que alcancemos la pelota y contemos con otro intento de burlarle dentro de la misma serie habrá aumentado enormemente;
- La 3er. regla es emplear “top-spin”, esto es, aquel efecto que hace girar la parte superior de la pelota hacia adelante e incrementa su resistencia al viento en relación con la que ofrece la parte inferior de la misma, provocando que esta decline en el vuelo. La pérdida principal es sobre su trayecto total en la cancha. A media cancha en la red, la pérdida de velocidad relativa al aterrizar es poca, pero queda más que compensada por las dificultades que el súbito declive provoca sobre el voleador.
Momento de golpear la pelota
Siempre que se intuya o se visualice al oponente subiendo a la red, convendrá adelantarse e impactar la pelota en su ascenso.
Cambiar de una pelota descendente a otra ascendente reclama una mente alerta, darse cuenta de que se va a ser atacado desde la red y una técnica de golpes adaptable. Toda deficiencia en cualquiera de estos factores tendera a incrementar los fallos, tanto como a anular las ganancias en efectividad derivadas de impactar la pelota cuando todavía asciende.
Elección de los golpes
Buen sentido!. Despojarse de todo temor!. El buen sentido hace falta para decidir si procede intentar un “passing shot” directo, efectuar un “lob” o emplear un “dink”, en un esfuerzo por obligar a realizar una volea enclenque que signifique “passing shot” la siguiente vez.
Cuando ejecutamos un “dink” –esto es una devolución blanda, esquinada y a muy escasa altura- el contrario podra alcanzar la pelota y la serie continuara. Lo cual es fácil de aceptar al comienzo de un encuentro y cuando se esta todavía física y mentalmente fresco.
Aun cuando los pulmones revienten, brazos y piernas duelan y parezcan totalmente que van a arrancársenos del tronco, no hay que ceder mentalmente.
Es el “dink” la mejor respuesta?. Estos son los momentos que generan a los campeones. Ellos no intentan jugárselo todo a una sola carta para ganar o perder el punto inmediatamente y terminar, de este modo, con su tormento físico y mental. No se rinden jamás!. Ejercitan su criterio. Mentalmente, aceptan las presiones y enfrentan a su oponente. Si enfrentamos al contrario el tiempo suficiente, prevalecerá nuestra fuerza de voluntad y el triunfo no puede escapársenos.
El corolario del “dink” es el “lob”; mientras que el 1ro. induce al voleador a correr aun más a prisa con el fin de acercarse a la red, el 2do. le obliga a replegarse. Siempre que aquel tenga que prestar atención a dos cosas a la vez será vulnerable a un “passing-shot” rápido enviado a lo largo de la línea (paralelo) o a través de la cancha (cruzado).
La aptitud para despachar una mezcla desconcertante de “dinks”, “lobs” y “passing-shots” directos depende de golpes sólidos y perfectamente controlados casi de “sobre-pique”. Tendremos que decidir si es mejor seguir prodigando buenos golpes de “sobre-pique” que el rematará en pos del tanto, con la confianza de que eventualmente se agote, o tratar de aventajarle en la red llegando antes que él, aun cuando sólo seamos moderadamente diestros en el juego de volea, pues existe siempre la probabilidad de que sus golpes de “sobre-pique” sean peores que nuestras voleas.
Es mejor jugar mal en la red, obligando al oponente a jugar peor en el fondo de la cancha, que jugar bien en el fondo de la cancha permitiendo al oponente jugar mejor en la red.
Se puede y se debe comenzar la defensa contra los ataques a la red antes de que realmente el oponente se aproxime a la misma. Cuando el contrario sirve, esto es apenas posible, pero cuando servimos nosotros dependerá, enteramente, de nuestras cualidades.
3 posibilidades: un golpe a “contra-pierna” sobre, precisamente, el flanco desde el que contesto el servicio; una devolución esquinada a la línea de lado opuesta; un “lob”, preferentemente al rincón del que se esta alejando.
Tal vez, podamos imbuirle la idea al voleador rival de que nuestro “passing- shot” favorito es el que cruza la cancha, por el procedimiento de orientar un gran número de ellos, cambiando tan solo a nuestros impactos a lo largo de la línea, más perfectos, cuando nos haga falta indispensablemente el punto. Entonces, una vez acreditado, volvamos al “passing-shot” que no es nuestro favorito hasta que se suscite otra crisis, como seguramente sucederá.
La astucia defensiva es esencial!. No permitamos nunca ser presos de un estado de pánico. Acudamos a la pelota prestamente y no regalemos puntos gratuitos.
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