EL ARTE DE JUGAR SINGLES: Servicio y devolución
“Ace”
El “ace” es un servicio a partir del cual el oponente no puede ejercer ningún efecto.
Si se considera que ganando cada game en que se sirve no se puede salir nunca derrotado, cada minuto invertido en mejorar y en consolidar el servicio debe ser muy valioso.
La velocidad no es, ni con mucho, el único criterio que gobierna la ejecución de un buen servicio.
El cambio de longitud no es de gran valor en el servicio, todo lo contrario respecto al cambio de ritmo y de potencia, que puede ser, y a menudo es, una herramienta de lo más valiosa. La sorpresa es uno de los rasgos esenciales de las buenas tácticas; así, pues, los cambios excesivos de potencia en el servicio acaban anulando su propósito.
Dado que el receptor puede, dentro de limites razonables, elegir el momento en que desea recibir el servicio, es menos vulnerable a los súbitos estallidos de velocidad que cuando va de un lado a otro de la cancha, en un intercambio de golpes. Por añadidura, la actividad glandular, en crisis, le proporcionará una sensibilidad complementaria al cambio violento.
En general, pues, deberíamos tratar de generar una tensión de sorpresa en su ánimo durante el transcurso de fases menos cruciales de un partido, y jugar “porcentajes” en los puntos clave. La sorpresa interrumpida deja de ser sorpresa en absoluto.
Así que, incluso en los puntos críticos, deberíamos ocasionalmente cambiar el ritmo. Pero sólo ligeramente. El tipo de efecto (top-spin; slice-spin) también puede desconcertar al receptor.
Estar más atento al oponente, especialmente en los puntos clave.
La confianza es decisiva en la batalla tenistica!. Convendrá sacrificar el 10% extra de velocidad que transforma los servicios rápidos en “ace”, y proseguir con una pelota potente al fondo para subir a la red apoyándose sobre éste golpe. Habrá que dirigir el servicio, bien al flanco más débil del contrario o bien sobre aquel que nos sea más fácil anticiparnos y subir a la red para rematar de volea o smash.
Hagamos trabajar al contrario como un endemoniado, y que deba “sudar la camiseta” como suele decirse, aunque sólo sea por el efecto acumulativo que esta actitud tendrá sobre su moral y sus energías (psíquicas y corporales, es decir, espirituales).
La mayoría de los tenistas afectos a la disciplina del Singles, sirven desde la parte derecha de la cancha, colocados en una posición lo más próxima posible a la mitad de la línea de fondo, y en la parte izquierda de la cancha desde, tal vez, 1 metro a la izquierda de esta posición.
Moverse más a la derecha sobre la línea de fondo incrementa el ángulo que el servicio puede proyectar en relación con la línea lateral, atrayendo de este modo al receptor más lejos de la línea de lado que cuando se sirve desde, prácticamente, el centro. Sin embargo, esto abre también ángulos más amplios a quien recibe, así como también le cede un espacio más vasto para su devolución a lo largo de la línea (lateral). Así, pues, que el envite compense, depende de la relativa eficacia del servicio y de la devolución del servicio. Como variación ocasional, puede ser rentable servir desde una posición alejada del centro. Como sistema de rutina es improbable que lo sea!. Cuanto más próximo se esta del centro de la línea de fondo cuando se sirve, menos distancia deberá recorrer la pelota; utilizando efecto “slice-spin” se la puede desviar en su vuelo bastante más de lo que lo hace el receptor.
Esta ventaja no es relativamente tan amplia en el lado izquierdo de la cancha, porque el desvío, o sea, el retorcimiento natural de la pelota, la traslada de derecha a izquierda y, así, atrae al receptor o bien hacia la cancha (si el objetivo del que sirve fue su “back-hand”), o al medio de la cancha (si oriento a la línea de centro del servicio).
Hay, por consiguiente, más probabilidades de beneficiarse variando la posición de servicio en el lado izquierdo de la cancha que en el derecho. En el lado derecho, de cualquier modo, la directriz principal del golpe está en relación al servicio y a su devolución. Es igualmente cierto que “no deberíamos obstinarnos demasiado en la inmutabilidad de lo ortodoxo”.
Ensáyense unos cuantos cambios de vez en cuando, permítase que los cambios sean sutiles y leves. Se debe saber lo que se intenta hacer!. Al oponente, en cambio, no debe proporcionársele ningún indicio obvio.
Todo tenista es sólo tan bueno como lo es su 2do. servicio. Asimismo, el 2do. servicio normal es sólo tan bueno como lo es su profundidad. Si se sirve siempre a unos centímetros de la línea de servicio, el oponente encontrará mucho más difícil presionar que cuando se haga picar la pelota sólo a la mitad del rectángulo de servicio.
Orientar el 2do. servicio a un punto contiguo a la línea entraña el riesgo de “doble-falta”, y la “doble-falta” acarrea una penalización psicológica no menor a la pérdida de un punto -matemáticamente cifrado.
El número de “doble-faltas” cometidas en todo el partido es la estadística más ampliamente registrada del juego, considerando a los “aces” en 2do. lugar.
Debemos procurarnos nuestra propia contabilidad de pérdidas y de ganancias. Cuando se sirva contra un contrario inferior, habrá que orientar el 2do. servicio dentro de unos pocos centímetros respecto de la línea de servicio.
Los errores desde el 2do. servicio deberán “sufrirse”, incluso, mucho más que cualquier otro tipo de error desarrollado durante el partido.
El posicionamiento depende de lo que se pretende conseguir. ¿Se trata de forzar una devolución débil, desplazar al oponente hacia una posición desfavorable sobre la cancha, ubicar la pelota fuera de su alcance, envanecerle cargando el juego sobre su golpe “bueno” para poder presionar sobre el “malo” en los puntos clave, encarrilarle dentro de rutinas fijas de forma que se desconcierte más tarde?.
No hay ninguna necesidad de apresurar el servicio, así que tómese su tiempo, piense dónde puede ubicar la pelota y porqué; una vez decidido, prepárese mentalmente para la devolución del oponente y, entonces, sirva con decisión. Cuide de no pensar durante o, justamente, después de haber impactado la pelota. Una vez decidida la ubicación del servicio, éste debe ser automático y la mente quedar engranada para el golpe sucedáneo. Con demasiada frecuencia, una mente pensativa se traduce en pies de plomo!.
No tienen lugar reglas inflexibles e invariables sobre la oportunidad de jugárselo todo a una sola carta. Determinar el momento más oportuno es cosa que se adquiere con la experiencia, pero nada desarrolla la experiencia tan pronto e infaliblemente como pensar constantemente.
Sin embargo, pese a toda la habilidad y el conocimiento, se pierden alguna vez games sirviendo. Olvidemos el desencanto, la indignación y el enojo!.
A lo mejor, el oponente afloja parcialmente y nos ayuda en este empeño. Ciertamente, nos sentiremos más optimistas por haber remontado tan pronto la desventaja, mientras que él, a su vez, se sentirá no poco decepcionado por haber perdido, tan presto, una ventaja apenas acabada de adquirir.
Devolución
Si su servicio es perfecto, nunca puede perder. Por otra parte, si su devolución de servicio es inexistente, nunca puede ganar.
Teorías principales sobre la devolución del servicio: 1) deberán golpearse furiosamente todos los servicios confiando en que, al menos, 4 veces de cada 6 entrarán en la cancha y, así, se quebrará el servicio necesario para ganar el set; 2) la pelota debería devolverse a toda costa, no importa lo compleja que fuese, con la confianza de que el siguiente golpe del oponente será más fácil de devolver que su servicio.
La filosofía básica a seguir debería ajustarse a nuestro temperamento y características físicas. Existen muchos modos diferentes de conseguir el mismo objetivo.
El sistema que se adopte, guardara inevitablemente relación con los puntos fuertes de quien sirve.
La mayor parte de los buenos singlistas devuelven el servicio con mayor seguridad de “back-hand” que de “fore-hand”. En el “back-hand”, la raqueta se aleja del cuerpo después del impacto y, de este modo, es más sencillo obtener y mantener solidez y dirección, sino potencia.
La técnica genuina de quien sirve nos puede ayudar en nuestras devoluciones, o, al menos, contribuir a su efectividad.
La tendencia puede ser detectada durante las fases previas de un partido.
Lo que se consigue, a veces, con buena anticipación es, a menudo, puramente el fruto de vigilar la pelota cuidadosamente y, así, detectar su dirección 1 metro antes, en su vuelo desde la raqueta del oponente.
Méritos relativos a las devoluciones paralelas y a las cruzadas
Como regla general, empléese mayor número de devoluciones cruzadas contra un oponente que sube a la red lentamente y auméntense el numero de devoluciones a lo largo de la línea contra un oponente que acude a la red con prontitud.
Resulta apremiante la necesidad de alerta mental y de agudeza suficientes para captar la dirección de la pelota cuando ésta abandona la raqueta del oponente.
Trátense los 2dos. servicios audaz y despiadadamente!. No hay nada que destruya más la moral que, siempre que se sirve en falta, verse inexorablemente presionado por un fulminante impacto que el oponente coloca por encima de la red.
El singlista que sirve prudentemente, permanece tranquilo y, probablemente, actúa con lentitud en sus 1ros. servicios, para alcanzar una velocidad que le permita ubicar el 1er. servicio en juego en la mayoría de los puntos. Conforme la situación va evolucionando, podremos atacar los 1ros. servicios casi con tanta calidad como, en anteriores oportunidades, presionamos sobre los 2dos.
En conjunto, ante ciertas situaciones, el golpe cruzado es geométricamente el recurso más seguro. El factor velocidad pesa más positivamente a través de la cancha que a lo largo de la lateral. Pero los golpes a lo largo de la línea deben ser empleados tanto para explorar el “back-hand” del oponente como para mantenerlo en vilo.
Su pauta de opciones deberá, en cierto sentido, regirse por su técnica. La pereza mental, la falta de confianza y la velocidad del servicio de su oponente pueden, sumados, inhibir el movimiento y traducirse, de este modo, en una elevada proporción de devoluciones cruzadas.
Existe una importante regla a seguir: ser positivo!. Si va usted a presionar un 2do. servicio débil, hágalo firmemente. Cualquier vacilación le dejará desamparado en la tierra de nadie de la media cancha. El engaño no tiene precio.
La cuestión importante acerca de la devolución es vigilar la pelota olvidando todo lo demás -salvo donde están las líneas. Estas son constantes. No giran a nuestro alrededor.
Ignoremos al contrario. Aquel se mueve, y un blanco móvil es mucho más difícil que uno inmóvil -como las líneas.
Lo que conviene es vigilar la pelota, ignorar al contrario y concentrarse en la devolución de la pelota hacia un punto próximo a la línea de lado.
No vacilemos en desorientar al contrario con unos pocos impactos hacia sus puntos más fuertes, con el fin de halagar su complacencia. La complacencia es el archi-enemigo de la vigilancia, y la última cosa para desear en una crisis es un contrario alerta y apercibido.
Elección del lado para la devolución
Comenzando con el 1er. game en contra del sol, jugaremos realmente 5 games bajo sus rayos y sólo 4 sin padecerlos. Necesitamos ayuda y somos tan inocentes que se la ofrecemos al adversario. Esto es estúpido!.
Si se pierde el sorteo y se elige jugar el 1er. game a la sombra en vez de en contra del sol, nos procuraremos una ventaja en el 1er., 3er. y 5to. game.
Las alternativas, pues, son muchas e incumbe a cada jugador decidir su propia política. Naturalmente, ganar el 1er. set es preferible a perderlo, por ello, resultará conveniente jugar el 1er. game sin mirar al sol.
Como todas las fases del tenis, la devolución del servicio es una batalla de astucias –las de uno contra las del otro. Independientemente del grado en que hayamos asimilado la teoría expuesta, es su aplicación la que en resumidas cuentas vale.
En definitiva, el tenis competitivo exige salir a la cancha y pensar; aprender a involucrarse físicamente hasta el limite de las fuerzas, a comprometerse mentalmente hasta el último instante, manteniendo, no obstante, bien despejada la mente para procurarse una visión integral y desapasionada -propia del espectador imparcial del match. |